Slow Fish Caribe

HISTORIA DE LA

COOPERATIVA

Una pequeña aldea pesquera del Caribe Mexicano se ha convertido en modelo de pesca sustentable de langosta por haber adoptado una estrategia singular en la región. Al parcelar el fondo marino de su zona pesquera, y otorgar derechos de pescar sobre el mismo, ésta comunidad ha evitado la “tragedia de los bienes comunes” que azota a tantas otras comunidades pesqueras en la región. La clave del éxito de esta comunidad es su respeto por el estado de derecho a todos niveles, desde las reglas de la Cooperativa hasta las leyes estatales y federales. La exitosa gestión de su pesquería ha inspirado esfuerzos similares de turismo comunitario. Por todos estos motivos, la pesquería de langosta en Punta Allen sobresale como un ejemplo de gestión sustentable de recursos naturales y es utilizada como caso de estudio a nivel mundial.
Dentro de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, sobre la costa caribeña de Quintana Roo, unos 40 km al sur de Tulum, se encuentra la próspera aldea pesquera de Javier Rojo Gómez, mejor conocida como Punta Allen. Es una comunidad como ninguna otra que conocemos en México. Además de su privilegiada ubicación, la singularidad de esta aldea es su éxito comercial. Desde que se fundó en 1968 ha sido el líder regional en la pesca de langosta, ya sea en toneladas totales o en el tamaño de las langostas capturadas. Aún más notable es el hecho de que la riqueza generada por esta industria no está concentrada en manos de unos cuantos, sino que está bien distribuida entre los pescadores, muchos de los cuales tienen una segunda casa en Mérida, o en otros poblados de la Península de Yucatán. Pero estas cosas las aprende uno después. Lo primero que uno nota es el pueblo en sí.
Esta es una aldea pequeña, con una población de tan solo algunos cientos, y solo tiene electricidad unas cuantas horas al día. Así que después de dos horas de brecha uno espera encontrar un pueblo empobrecido de chozas de cartón y techos de lámina. Pero aquí las casas son de bloques de cemento, muchas de ellas pintadas de colores llamativos. Lo que es más, hay un centro de acopio de reciclables, una biblioteca, una clínica y un patio de recreos extrañamente vació, porque a diferencia de tantas comunidades rurales en México, Punta Allen tiene uno de los índices de natalidad más bajos del país. De hecho, desde mediados de los 1990s el índice de natalidad es comparable al de naciones como Estonia y Rusia, que demuestran el menor crecimiento poblacional.

En los 1930s, el Gobierno Federal otorgó derechos exclusivos de pesca de la langosta (y otras especies lucrativas) a cooperativas
pesqueras. (Estas cooperativas son a grandes rasgos, el equivalente marino del sistema ejidal.) En los 1960s, pescadores de la Cooperativa de la Isla de Cozumel migraron a tierra firme y se establecieron en Punta Allen con la intención de capturar langosta. En 1968, debido a la distancia de la Isla, 49 pescadores formaron su propia cooperativa, llamándola Vigía Chico, por el centro cocotero que hasta entonces era el motor de la economía local. La población actual de Punta Allen es alrededor de 400, de los cuales casi 100 son pescadores. Tras varios intentos fallidos, la pesca de langosta por fin tuvo éxito en los 1980s. Cancún finalmente había crecido lo suficiente para requerir envíos constantes de langosta, e inversiones en equipo por parte del gobierno federal y estatal por fin permitieron cosechas suficientemente grandes para justificar el largo traslado a Cancún.
Sin embargo, estas mismas oportunidades existieron para los pescadores de toda la región. ¿Por qué el ejemplo de Punta Allen es tan especial? La respuesta más sencilla es que mientras otras cooperativas optaron por un “acceso abierto” en que cualquiera puede pescar donde sea, la Cooperativa de Vigia Chico adoptó una estrategia distinta.
En los 1960s, cuando la aldea estaba aun más aislada que hoy en día, su único contacto con el resto del mundo era por embarcación.
Ocasionalmente llegaba un grupo de Cubanos a comerciar lo que pudieran. De estas visitas los lugareños aprendieron a utilizar refugios para las langostas, que llamaron “sombras” o “casitas Cubanas”. Don Antonio Perreira, fundador de la Cooperativa, fue el primero en experimentar con estos refugios, armándolos de la palma Chit. Al crearse la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an en 1986, se prohibió la tala de esta palma, y los lugareños experimentaron con tambos aplanados y láminas de asbesto, antes de decidirse por el modelo actual que es de ferrocemento. La cosecha normalmente requiere de equipos de dos: uno para levantar el refugio, y el otro para capturar la langosta en una bolsa o “jamo”, que es una pequeña red tipo cazamariposas.
La langosta es examinada y medida, ya que las multas pueden ser graves: mil pesos por cada hembra con huevos o individuo que no cumpla la talla mínima.
Al carecer de mucho arrecife, los langosteros de Vigía Chico son obligados a capturar langostas juveniles en la Bahía de Ascensión. Pero al colocar los refugios, protegen a las langostas de depredadores y así aumentan artificialmente la población de langosta. Dado que el construir, colocar y mantener las casitas requiere de una inversión significativa, las Cooperativa Vigía Chico parceló el fondo marino para evitar que pescadores capturaran langostas de refugio que no habían colocado ellos mismos. Estos campos se distribuyeron entre los miembros y pueden ser re negociados antes de cada temporada.
Para hacer valer estos derechos de propiedad, se aplicaron castigos severos para quienes rompen las reglas. Pescar en un campo ajeno resulta en la expulsión de la Cooperativa del infractor, además de la transferencia al dueño del campo, de todo su equipo de pesca incluyendo la lancha.

Conociendo a las

langostas

TAXONOMÍA Y MORFOLOGÍADE LA LANGOSTA ESPINOSA
PANULIRUS ARGUS

El nombre común de la especie Panulirus argus es langosta espinosa del Caribe (abreviada langosta espinosa en adelante). Esta especie está dentro de la familia Palinuridae que cuenta con aproximadamente 40 especies; el
género Panulirus tiene 19 especies distribuidas ampliamente (Briones-Fourzán and LozanoÁlvarez, 2013a; Phillips, 2013). De las tres especies de langostas que se encuentra en la costa oriental de México, la langosta espinosa es la más abundante y la que representa un importante recurso pesquero (Briones-Fourzán et al., 1997). La langosta espinosa es una especie
encontrada en aguas tropicales y subtropicales del océano Atlántico Occidental desde Carolina del Norte, E.U.A hasta Brasil. Las poblaciones grandes se han identificado en la plataforma continental de Brasil, Honduras, Nicaragua, Florida, Bahamas y Cuba (Ehrhardt et al., 2010).
La distribución tan amplia de esta especie se atribuye a las grandes distancias que viaja en estados larvarios combinado con la capacidad de adaptarse a varios hábitats (Briones-Fourzán et al., 2007; Butler et al., 2011)
La taxonomía de la langosta espinosa es la siguiente:
Reino: Animalia
Fylum/división: Artropoda
Clase: Malacostraca
Orden: Decapoda
Familia: Palinuridae
Género: Panulirus
Especie: argus
Esta especie de langosta tiene un cuerpo con rayas, color café amarillento o rojizo dependiendo del hábitat con puntos amarillos y negros en la cola segmentada. Tiene ojos compuestos y pueden detectar orientación, forma, luz y color; pueden mover y doblar la parte abdominal o cola y nadar rápidamente cuando se sienten amenazadas (Saul, 2004). La anatomía de la langosta espinosa consiste en cinco segmentos cefálicos y ocho segmentos torácicos fusionados para formar el cefalotórax (Figura 1). El caparazón es una estructura que protege esta porción del cuerpo y es la parte del cuerpo que se toma como medida estándar para determinar el tamaño del organismo. Todos los segmentos tienen apéndices en pares como estructuras de locomoción y órganos sensoriales. Esta especie presenta dimorfismo sexual.

Casitas

DEFINICIÓN DE CASITAS DE PUNTA ALLEN

Las casitas de punta allen, también son conocidas en términos generales como Sombras, Refugios langosteros, Trampas (aunque no son propiamente trampas por ser de libre acceso y salida para los organismos que ahí se refugian), y anteriormente también llamadas casitas cubanas por su historia, pero aún en Cuba les ahora les llaman “pesqueros”. Estas son estructuras que varían entre 1.5-2 m2 de área superficial, con una entrada/boca de entre (8-15 cm de altura) que sirvan como un refugio artificial para las langostas P. argus y que sirven para aprovechar comercialmente aquellas que se encuentran debajo, y que alcanzan la talla legal de 13.5 cm de medida cola y 8cm de longitud cefalotorax (LozanoÁlvarez et al. , Cruz & Phillips 2000 ,SosaCordero et al. 2008, Lozano-Álvarez et al. 1993, Sosa- Cordero et al. 1999, Briones-Fourzán et al. 2000, Briones-Fourzán & Lozano-Álvarez 2013, Ley-Cooper et al. 2013, Ley-Cooper et al. 2014, Ley-Cooper, 2016). Éstas pueden variar en cuanto tamaño y forma, ya que existen varios modelos que se producen dentro de las Bahías de Sian Ka’an, y algunas se presentan en los dibujos de abajo elaborados por (GuzmánEscalante 2010). Existen algunas versiones menores que también se han utilizado experimentalmente /ejemplo 1 m2 de área superficial y 4 cm de boca (entrada) (Sosa-Cordero et al. 1998, Briones-Fourzán et al. 2007, Ramírez-Estévez et al. 2010, Gutzler et al. 2015).
La historia narrada por los propios pescadores de la Cooperativa Vigía Chico cuenta que las primeras casitas se elaboraron basadas en diseños que intercambiaron los pescadores con marineros Cubanos que visitaban el Faro de Vigía Chico, en los tiempos cuando existía el trueque e intercambio de mercancía y comida y productos como la copra, el café, tabaco y langosta entre los habitantes del pueblo de Punta Allen/Javier Rojo Gómez y los marineros de la isla vecina. De ahí que los primeros diseños de Casitas eran hechos con Palma Chiit y tablones que permitían que se hundieran las estructuras, y fue de donde derivaron las adaptaciones en cuanto al tamaño, diseño y tipo de materiales actuales.
Los modelos que ahora se usan después de años de experiencia de construcción con ensayo y error, los realizaron primeramente los pescadores de la cooperativa Vigía Chico, autores de este manual, muchos de los cuales también habían sido fundadores de la cooperativa Cozumel cuando en su momento pescaban libremente en la costa sin tener concesiones asignadas como las actuales. De los modelos iniciales ha derivado varios diseños y modelos innovadores hasta llegar a versiones diferentes en cuanto a materiales y formas como las que existen en Bahamas (Baisre 2000, Cruz & Phillips 2000, Deleveaux & Bethel 2002, Lozano-Álvarez et al. 1991b, Briones-Fourzán & Lozano-Álvarez 2001a, Briones-Fourzán et al. 2007, Ehrhardt et al. 2010a, Briones-Fourzán & Lozano-Álvarez 2013, Gutzler et al. 2015, Ley-Cooper 2016).
En México las casitas son utilizadas extensivamente en las dos Bahías que forman parte de la Reserva de la Biosfera de Sian Kaan (SK), la Bahía de la Ascensión-Punta Allen y la Bahía del Espíritu Santo donde esta Punta Herrero y Mariealena que és un ârea Natural Protegida. Las casitas son sin duda el método de pesca más común utilizado en estas Bahías desde el 1960, y en años más recientes se extendió a otras partes de la costa (Briones-Fourzán et al. 2007). Muchos diseños de casita han sido identificados y documentados en SK, pero de los que han sido más comunmente utilizados se muestran en los siguientes modelos 1, 2, 3 y 6. Las medidas principales estándares son los de un área superficial de (1.5-2 m2) con una entrada/boca de (8-15 cm) de altura, cuyas características
favorecen la producción y el refugio para detalles de la biología y funcionalidad ver capitulo 4 de la tesis doctoral de Kim Ley Cooper y las publicaciones de (Briones-Fourzán et al. 2007) y (BrionesFourzán & Lozano-Álvarez 2013).

Trazabilidad

Al comer mariscos y saber quién, qué, cuándo y cómo se capturó un pescado, el consumidor está asumiendo su nivel de responsabilidad en la salud de las pesquerías silvestres, las comunidades costeras y el océano.  El compromiso con los ecosistemas marinos más saludables no solo es crucial, sino que también es un imperativo moral que garantiza que las generaciones futuras heredarán un océano limpio y saludable. Es entonces clave la existencia de cadenas de suministro fáciles de rastrear que promueven la confianza y una relación más directa entre los pescadores, el público, los consumidores, los minoristas, los mayoristas, los gerentes y los cocineros.  Las cadenas de suministro más directas y simples ayudan a maximizar el valor para los pescadores y los consumidores.

La información sobre quién, cómo, dónde y cuándo un pescado fue capturado, procesado y distribuido debe estar fácilmente disponible para los consumidores.
El proyecto Slow Fish Caribe, gracias al compromiso y al esfuerzo de los pescadores de la Sociedad Cooperativa pesquera Cozumel, ha desarrollado un sistema de trazabilidad de langosta innovador. Más de 10.000 langostas del Baluarte en la temporada de pesca 2019 será etiquetadas con un cintillo con código de barra: al fotografiar ese código el consumidor entra en la página de la tripulación que pescó su langosta y puede conocer los pescadores protagonistas de esta fascinante historia.
Además, poniendo el código numérico de cada etiqueta, el consumidor puede conocer las informaciones específicas sobre su langosta, como el día y el área de pesca, los datos biológicos y mucho más.